jueves, enero 29, 2009

LOS PODERES DE LA IGLESIA

Cuando se habla del poder de la Iglesia (católica) suele referirse al que tienen las jerarquías eclesiásticas, olvidándose de que la Iglesia es toda la comunidad de fieles. Y si los obispos tienen un poder, los fieles - especialmente las "fielesas", y especialmente las de más edad - tienen un poder, un superpoder diría, que no entiendo cómo ha pasado desapercibido en nuestra sociedad.
Se trata del poder de CONVERTIR CUALQUIER CANCIÓN EN LA MISMA CANCIÓN.

Los de mi quinta hemos conocido cómo "The sound of silence" de Simon & Garfunkel o "Blowing in the wind" de Bob Dylan se asimilaban sospechosamente a "Como brotes de olivo" o "Qué alegría cuando me dijeron" (una canción cuya música por cierto desdice el título ya en sus primeros acordes). Bien, no eran temas especialmente marchosos, pero estoy seguro de que, con un poco de tiempo y sin ningún esfuerzo, la Congregación para la Anulación del Ritmo podría transformar cualquier fin de fiesta carnavalero brasileño en un lastimoso cántico para cerrar la novena a santa Adela.

Y en Cuatro haciendo "La Batalla de los Coros"... ¡Que se lleven a un grupo de beatas, y ya verás qué pronto acababan con todos!

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Huy, la versión "Brotes de olivo" no la conozco... En mi colegio cantábamos el padrenuestro con la música de The Sound of Silence, pero no es que se asimilara, es que era clavadita.
(Yo confieso: sí, estaba en el coro).
La de Bob Dylan yo me la sabía con "Saber que vendráaaaaas, saber que estaráaaaas, no-sé-quéeee a los hombres la paaaaz!" (o algo asín).
¡Qué lástima, qué vergüenza! Enterarme a mi edad de que era una canción de Dylan.
Me voy a hacer penitencia.

Álvaro dijo...

Como brootes de olivo en torno a tu meesa, Señoooor, así son los hijos de la Igleeesia. Y todo lánguido y resignado.

Espero con impaciencia tus aportaciones a If, Sakura.

Dulós, 45 años, periodista. dijo...

Hola corazón!

¡Qué marcha llevas con tu blog! Vaya, me siento avergonzada de lo vaga que soy. De todas maneras, he pasado por un pequeño bajoncito, que por fortuna, ya he superado. ¡Viva la vida! Olé.

Besos fuertes.

Anónimo dijo...

Siempre me ha alucinado como algunas piezas clásicas que en su versión orquestada son maravillosas, convertidas en melodías publicitarias resultan insufribles, hasta el punto de que uno jamás se podría imaginar que eso puede llegar a ser música agradable. Recuerdo en especial un fragmento de Beethoven que los de IU convirtieron en una horrorosa canción electoral, que empezaba algo así como (quizás la recuerdes) "Siempre habrá palomas que liberar..." y terminaba con un "Izquierdaaaaaa Uniiiiida Yaaaa".

Anónimo dijo...

He encontrado la pieza de Beethoven:

Sonata para piano nº8

No sé si recordarás la horrible versión que hicieron los de IU, mejor que no...