martes, diciembre 09, 2014

LA INVENTORA DEL "INVENTOR"

Me es enormemente grato escribir sobre el libro que acabo de leer de mi excompañera y amiga María Ruisánchez, "El inventor de sombras". Y, por supuesto, gratísimo ha sido también leerlo.

La autora, con modestia (verdadera o falsa, ella sabrá), admite que es "entretenida". ¡Claro que lo es! Pero ella lo dice como si fuese cualquier cosa. ¡Ya! ¡Cualquier cosa! Mantenerte en vilo es lo principal de una narración, y ella lo hace con maestría. María consigue incomodar al lector de ratos perdidos que aprovecha un viaje de metro para abordar un capítulo, y se demora un poco en los pasillos para dejarlo terminado y olvidarse del libro por un tiempo mientras continúa su vida y sus recados, ¡y no puede!, porque justo al final sucede un imprevisto, un giro de guión, un lance sorprendente que exige inmediata explicación. Qué frustración quedarse así a medias. Y con qué ganas lo retoma uno en el viaje de vuelta, en una sala de espera, en casa... donde puede.



Leer "El inventor de sombras", narrada con la voz de un adolescente, le rejuvenece a uno un poco. Se identifica con los jóvenes, con su curiosidad, con la amistad que va surgiendo... no puedo contar mucho. Retoma uno el sentir de sus primeros libros de aventuras, como si leyera una "Isla del Tesoro" o un "Tom Sawyer" asturianos. O, si lo prefieren, esos libros de Los Cinco, que aunque Enid Blyton no sea Stevenson ni Twain, a la edad de empezar a leer uno no hace distingos.

La historia, como María cuenta, es oscura, de magia, ocultismo y muerte, y en ella las luces, las sombras, lo que se ve y lo que no se ve tienen un gran protagonismo. La lees y te parece estar viéndola. Por eso, la duda que me queda es qué espero ahora con más ganas, si la próxima novela de Ruisánchez o la adaptación de ésta al cine, 

Por ponerle un pero, diré que no me hubiera importado que la historia durara un poquito más... y a lo mejor una cosilla que le diré en persona a la autora, pero que no le importa a nadie más. Lo que tienen que hacer ustedes es buscarla y leerla. 

Bueno, si quieren. Pero, si me hacen caso, les va a gustar, eso seguro.

lunes, diciembre 08, 2014

"UNA GRAN PROFESIONAL" DE UN GRAN PROFESIONAL

Qué alegría leer libros de amigos, qué alegría que los escriban y que los puedan publicar. Y un poquito de remordimiento por no hacer yo lo mismo, que tengo un proyecto atascado como una tesis tardía. Pero lo terminaré, seguro que lo terminaré. Ya sabrán de ello cuando toque.

Me adelanté a leer la novela de Fernando del Moral "Una gran profesional" un par de semanas antes de su presentación el pasado lunes 1 de diciembre. No soy objetivo, lo admito, la leí con prejuicios. Prejuicios de los buenos, quiero decir, prejuicios de que me iba a gustar y me iba a divertir. Como lo hace cualquier conversación que uno tenga con este gran observador y humorista que es Fernando. La leí con la benevolencia ya captada desde que lo conocí hace casi quince años. Y la lectura no defraudó en absoluto mis expectativas. Fue un disfrute metagozoso, pues no sólo me divertía la novela, sino el hecho palpable de que Fernando se había divertido también - y mucho - escribiéndola.




Fernando es un compañero guionista, gran profesional y mejor persona, y una especie de héroe mitológico con un superpoder: el de permanecer en Antena 3. Bromas aparte, a lo largo de sus muchos años de carrera ha podido observar los ires y venires de muchos programas de sus y trabajadores, y encontrar los denominadores y mínimos múltiplos comunes de cada uno de los gremios (a modo de sistema de "castas", como él dice en su libro) que participamos en esta industria de fachada glamurosa y fondo de cartón piedra.

Con el pretexto argumental de una investigación policial por la muerte en extrañas circunstancias de una prestigiosa presentadora - la "gran profesional" del título -, Fernando introduce en el medio a un elemento extraño, un inspector de policía que nunca ha visto las tripas de la tele. A través de su mirada, el autor retrata a todos los actores de detrás de las cámaras. Son caricaturas, retratos-robots armados con las características de cuantos hemos ocupado algunos de esos puestos. Y quien lo conoce, adivina la sonrisa pícara de Fernando al describir a cada personaje, con gracia e ironía, pero sin malicia, con la piedad y comprensión de quien, al fin y al cabo, lleva más de veinte años participando en el mismo circo.

La novela, además de corta, es ligera, con una estructura casi más de escenas que de capítulos, en los que se va retratando el mundo múltiple, estimulante, mundano y frívolo de la televisión. Uno lo lee y le parece estar paseando de nuevo por los pasillos de Antena 3 en esos buenos tiempos de efervescencia y redacciones llenas. Y, como el inspector Rebollo, se contagia un poco de esa excitación contra la que no hay vacuna.

Me disculparán que no les cuente más entresijos de la trama, pero la novela perdería parte de la gracia (aunque tiene bastante) y les privaría de la ilusión de la lectura. Sólo me queda recomendarles a todos que la busquen, la consigan y la lean. Quien trabaja (o ha trabajado) en la tele, se divertirá poniendo caras, variadas probablemente, a cada personaje, y quien no la conozca sentirá la extraña e inevitable emoción del público de plató cuando asiste a esa especie de ceremonia terrenal que es la grabación de un programa. Vamos, que "Una gran profesional" es de obligada lectura. 

Enhorabuena, Fernando, y muchas gracias por este libro y por la oportunidad de ese reencuentro de veteranos en tu presentación.









sábado, noviembre 01, 2014

LA INTERPRETACIÓN DE LOS ANUNCIOS

En este mundo lúdico en que me gusta sentir que vivo y me desenvuelvo con afortunada ingenuidad, los anuncios pueden representar un elemento mágico, como si te trajeran un mensaje de otros lugares para indicarte una pista de orientación a tu vida. Cumplirían así la función de las imágenes oníricas de nuestros sueños, tan raras de recordar y difíciles de interpretar. Por eso, quiero lanzar al aire algunas dudas que me han surgido con respecto a dos anuncios depositados en el parabrisas de mi coche en momentos distintos de este año.

Empiezo con el más reciente. Resulta que, después de interrumpir mi largo paro con un trabajo formidable pero corto, me veo otra vez sumido en la inactividad laboral, empiezan a pasar los días y vuelvo a hacer repaso creativo de mis posibilidades de ganarme la vida, aunque sea por otros medios y con otros talentos de los que he empleado hasta ahora. Aflora entonces un curso de masajista que hice algunos años que me dio una difusa titulación que no ejercí, y pienso que adónde voy a ir a mis años, con mi mala forma física, procesos artríticos en periodo de sorda y lenta (pero segura) gestación y sin siquiera experiencia, y me encuentro con esto:


¿Cómo? ¿Buscan masajistas de cualquier edad y grado de experiencia? ¡Este anuncio está hecho para mí! O espera. Lo de masajista liberal quiere decir ejercer la profesión por tu cuenta, en plan autónomo, ¿no? ¿O será más bien con conocimientos de economía de mercado con los que elaborar sesudas conferencias para las clientas mientras les descargo los trapecios?  También podría uno interpretar que ese genérico "masajistas liberales" no es tan genérico, sino un femenino que no ha conseguido hacerse notar y que sería necesario deshacer su ambigüedad sólo añadiendo alguna característica como, por ejemplo, "tituladas".  E incluso, puestos a pensar mal, se me ocurre que quizá la "liberalidad" exigida no se refiere a términos económicos personales o públicos, sino más bien a una generosa manera de ser de apertura extrema hacia todo tipo de experiencias por libertinas que resulten.  Sumido en estas dudas, no me animé a llamar.

El otro, anterior, no me supuso tanto conflicto porque no tentaba a mis necesidades de ganar dinero... Si acaso, quizás... probablemente... a gastarlo, lo que me tengo terminantemente prohibido. A ver lo que les parece a ustedes.

Echamos en falta información, ¿verdad? No me refiero a una dirección o teléfono, que esos los he borrado. Lo que falta claramente es un verbo. Vemos apenas un pie de foto nominal meramente descriptivo de unas señoritas jóvenes, educadas y discretas. Tan discretas que no se sabe ni qué anuncian: si una exposición de fotografía, un piso que alquila habitaciones, un coñac o... no se me ocurre qué otra cosa. 

Pero lo más desconcertante del caso es la expresión "diferentes terminaciones". ¿Eso qué quiere decir? ¿Se refiere a los extremos de las chicas? ¿Acaso no terminan todas con un par de pies? ¿Hay alguna sirena que termina en cola de pez, termina otra en punta, en un taco de madera, en una esfera de hueso? O quizá sea una manera poco clara de especificar su nivel de estudios. No alabo la manera de comunicarlo, pero tendría sentido. Serían diferentes terminaciones porque una ha terminado la Secundaria, otra Magisterio y una tercera Filología Hispánica (lo que supondría un notable cambio en el aspecto del alumnado desde los tiempos en que yo cursé esa carrera).

Porque el anuncio es antiguo y ya no tengo ni el teléfono, pero tentado estaría de llamar para que me aclararan. En todo caso, estoy abierto a sus comentarios. ¿Qué les parece que piden u ofertan estas dos pequeñas octavillas callejeras?






viernes, octubre 31, 2014

MIS AMIGOS ARTISTAS

Parece que Borges estaba más orgulloso de los libros que había leído que de los que había escrito. No sé si esto es extrapolable a los amigos, pues me veo rodeado de un círculo cada vez mayor y cada vez mejor de artistas, pintores, poetas, escritores, intelectuales de cuya amistad me precio y me honro, aunque el talento y el trabajo no se peguen demasiado. Y si están pensando mal, piensan bien. Además de orgullo, también me dan un poquito de envidia que no me va a impedir admirar su obra.

Tengo una paradoja sentimental entre la mala conciencia de ir retrasado con mis crónicas que nadie me ha pedido y la delectación en un ocioso y continuado dejar para mañana. Trataré de destilar ambos sentimientos para quedarme con lo mejor: encontrar el placer, pero no en el "dolce far niente" sino en su culminación (un "fare qualcosa, per piccola que sia"), que en este caso será ser fiel a mí mismo y cumplir con ese deber responsable de escribir. Empiezo con Guillermo.

TESIS: BELLEZA SERENA

Me perdí la inauguración de la exposición de Guillermo Summers "Unveil", en la galería Kreisler, Hermosilla 8 (a punto de terminar, dense prisa), y la vi en acompañada soledad ya hace un par de semanas. Leí alguna reseña y las he olvidado para no repetir a los profesionales.

Entrar en la exposición es ya pasar a otro plano. Esquivamos el tráfico y el ajetreo consumista de una de las calles más comerciales y caras de Madrid doblando una esquina y refugiándonos en Kreisler. Silencio, espacio y luz donde respirar y detener el tiempo.

Allí nos acogen unas obras claras, de neblinas luminosas, donde la clásica yuxtaposición de fondo y figura se trastoca, de manera que el fondo pasa a primer plano en forma de velo, dejando entrever formas perfectas y sencillas, negro sobre blanco, o casi negro tras blanco, pero ni siquiera negro, ni siquiera blanco.

No podría relacionar esta obra con ningún otro estilo o género; me evoca más espiritualidad, me lleva al zen. Todo es ordenado y armonioso, tranquilo, sin estridencias. Viendo la obra uno se imagina al artista encarando el trabajo como una ceremonia del té.

El trabajo es tan limpio y perfecto que me cuesta pensar que los resultados no hayan sido buscado premeditadamente y al milímetro, pero en cuestión de emociones no todo se puede prever. No sé si Guillermo pretendía hacer una obra reflexiva e introspectiva o si es algo que pongo yo junto con la circunstancia en que accedo a su obra, pero así me lo parece.

La exposición me infunde serenidad y, de alguna extraña manera, me devuelve la confianza perdida en el ser humano y en el arte. Si el hombre, representado por un hombre, el artista, en este caso, es capaz de esta perfección, de esta belleza, silenciosa y callada, que reclama ser vista, pero sin gritos ni exigencias. Parafraseando al personaje de Jack Nicholson en la comedia "Mejor Imposible", ver esta exposición hace que uno se sienta mejor persona (¡Ojo, corruptos! Con venir no se perdonan los pecados, hay que devolver el dinero).

Mi amigo y compañero de trabajo Fernando del Moral, en una antigua conversación, bromeaba con la expresión "belleza serena" que he delicado a "Unveil" y que por entonces solía atribuirse en exclusiva mujeres de la realeza un tanto inexpresivas. Esa serenidad le sonaba a muerte; para mí es vida. Interior, profunda, elevada.

Pero el político que hay dentro de mí igual puede hablar bien de una cosa y de su contraria; en este caso, además, con sinceridad. Porque la exposición de Roberto Villar no puede ser (en contenido y circunstancias de la visita) más distinta y a la vez también brillante.

ANTÍTESIS: MÚLTIPLE AZAR

Si mi visita a la exposición de Guillermo fue recogida y meditativa, al día siguiente, convocado por Roberto, compañero guionista devenido artista plástico (lo que me hermana doblemente con él), me sumí en el ajetreo mundano de una inauguración. Coincidí con otros compañeros, apenas con el artista, y haciendo honor al título de la exposición ("El Lenguaje del Azar") compartimos los azares y vicisitudes laborales de los viejos y los nuevos tiempos.

Expone Roberto en Siluro Concept (Cervantes, 3, creo que aún le quedan unos días también a esta exposición), unos cuadros que expresan la cara oculta, desordenada, desconcertante de un guionista acostumbrado al juego de la lógica y los significados de las palabras, al humor y a los quiebros de los dobles y triples sentidos, siempre racionales, a las frases con dirección y meta, a los relatos con planteamiento, nudo y desenlace. Parecería que, de pronto, en la pintura, encontrara Roberto una especie de "escritura automática" y, por tanto, azarosa, pero que, por sí misma va encontrando su propio sentido. Como la vida misma.

Mucho color, mucha materia en su pincelada, que más que extendida es percutida, a golpe de espátula angulosa, que, como ladrillos, van construyendo los espacios y, en algunas ocasiones, acaba dejando ver como salida de la nada, una figura real, un gato, una figura femenina, un rostro, y siempre la luz... Quizá no hay tanto azar, después de todo. Puede que la vida, múltiple y colorista, se vea a veces desbordada por su propia multiplicidad, pero en el "Lenguaje del azar" una inteligencia (la mano, no invisible, del artista) pone armonía en los colores y la composición. Quizá la clave esté precisamente en eso, en el "lenguaje". Donde hay lenguaje no hay caos.

SÍNTESIS: TEMPO JUSTO

Y termino, de momento, con Adolfo (y digo de momento, porque ahí tengo a Elena Goatelli y Ángel Esteban  dando vueltas por el mundo y ganando premios con sus documentales , a Rafa Soler lanzado en una carrera consigo mismo a ver cuántos libros de poesía consigue publicar, a María Ruisánchez, que publica ya su segunda novela, o al propio Fernando del Moral del que antes hablaba, que para diciembre nos presentará "Una gran profesional").

Sólo listar estos nombres ya me revela lo múltiple y diverso de mi vida, por monacal que sea. Y de eso, de lo diverso, trata el libro (Diverso.es) de Adolfo Cueto, XL premio ciudad de Burgos, que presentó el experto y ameno crítico Niall Binns. Habla el libro de los tiempos modernos, y el presentador da testimonio de una vida posible sin móvil.

El evento, emotivo por el tiempo acumulado, pues nos conocemos desde hace más de veinte años, fue más íntimo que la presentación de Roberto, y menos solitario que la exposición de Guillermo. Y creo encontrar ese término medio en otros elementos: la voz templada del poeta, su ritmo adecuado, su tiempo tranquilo con ceremonia y sin parsimonia, buscando el sentido entre lo solemne y lo ligero, lo vital y lo cotidiano, la trepidante vida exterior y el lento transcurrir del tiempo de la creación. Citaba, por cierto, Niall Binns a un poeta (lo siento, he olvidado quién) que hablaba del ocio necesario para escribir, y me engaño sintiéndome artista sólo por no hacer nada.

Y en este mundo múltiple y único, pero sobre todo dual y de contrastes, interrumpo abruptamente mi crónica al recibir una llamada para ofrecerme un trabajo. Mi búsqueda pasiva de empleo ha dado resultado.

En resumen, que recomiendo:

- Exposición "Unveil", Guillermo Summers, galería Kreysler, Hermosilla 8.
- Exposición "El Lenguaje del Azar", Roberto Villar, Siluro Concept, Cervantes, 3.
- Diverso.es, Adolfo Cueto (XL Premio Ciudad de Burgos), editorial Visor.


jueves, octubre 16, 2014

S.E.R. O NO SER

Mitad de septiembre. Recibo una carta del grupo Popular del Ayuntamiento de Madrid alardeando de algunas de las cosas que han hecho y que piensan hacer con nuestro dinero (polideportivos, bicis, plazas de Margaret Thatcher...) y anunciándome que el año que viene quitarán el impuesto de basura (que hace unos años se sacaron de la manga) y reducirán un 12% el IBI (que en los últimos diez años prácticamente se ha triplicado). 

INCISOS:
- La perspectiva del tiempo nos alerta sobre la gratuidad de los nombres de los partidos.¿Partido "Popular"? Me dan ganas de fundar el Partido Salvador para obligar a la prensa a llamarnos "salvadores" hagamos lo que hagamos.

- El IBI, ese impuesto de ortografía desconcertante. Tratándose de la vivienda, uno pensaría que se escribe con uve: IVI, lo cual le pondría de inmediato en la familia del IVA. Sin embargo, eso significaría Impuesto de la Vivienda y nos sobraría una I, que por razones obvias no podría ser de Ipotecada, porque sería redundante. El caso es que significa Impuesto sobre Bienes Inmueblesy evidencia que ya se ha cumplido aquella profecía de nuestros mayores "Nos van a acabar cobrando hasta por respirar". Por respirar no, pero si nos cobran por la vivienda, en realidad nos están cobrando por vivir.

Continúo. Dos semanas más tarde me llegan el recibo de basura y el IBI de este año, convirtiendo en una broma absurda la carta anterior. Si, dentro de un año uno de estos impuestos no estará, y el otro sólo será un 280% más caro que hace diez años, pero ahora ¡paga! No comprendo estas ganas de nuestros gobernantes de quedar mal.

Y ahora, lo mejor. Me mandan una carta para la Renovación del SER. Me conmueve el interés del ayuntamiento en el desarrollo espiritual de los ciudadanos. En concreto, de los residentes, pues el epígrafe completo es RENOVACIÓN Residentes S.E.R. O sea, que los que no residan en Madrid, que no se renueven. Tampoco estaría mal que renovaran su ser los que mandan, que no digo que lo tengan peor que nosotros, pero tienen más peligro.

Pero al abrir el sobre llega la realidad con su prosa, y descubro que ese "ser" son sólo siglas, las irónicas siglas del Servicio de Estacionamiento Regulado, y digo irónicas porque no veo el servicio por ningún lado. Un servicio sería que el ayuntamiento pusiera aparcacoches a los residentes que pagamos la tarjeta, pero eso de pagar primero y buscarse la vida después no lo hacen ni los gorrillas sevillanos. Ellos al menos tienen la decencia de no cobrarte hasta que no has aparcado. 

miércoles, julio 16, 2014

ESPEJITO, ESPEJITO

Hace un momento, en el cuarto de baño de mi lugar de trabajo, mientras me lavaba los dientes, he visto a un señor con barba canosa vistiendo una camiseta fina de un color intenso entre granate y magenta. Era yo. Y me he dicho: ¿qué hace un señor mayor vistiendo como un joven de veinticinco años? Lo primero, demostrar lo bien que cuido la ropa, porque precisamente esa misma camiseta ya la vestí con veinticinco años. Me la compré en Sevilla en el verano del 91, un año antes de la Expo. Muchos de vosotros no habíais nacido. No me hago idea de cuánto color y apresto ha podido perder en estos años. En todo caso, los echo bastante menos en falta que el pelo.

Lo que es un hecho innegable es que esa cara de maduro interesante y esa camiseta de joven despistado no casan en absoluto. ¿Quiere ello decir que la vaya a tirar? ¡Parece mentira que me conozcáis tan poco! Aunque, eso sí, trataré de usarla durante periodos antisociales y de ermitañismo. La conclusión más fuerte a que me ha empujado esta visión caduca de mí mismo es que, no hoy ni mañana, a ritmo lento, despacio pero seguro, poco a poco, como sin que se note,  debo ir sacando de mi armario las camisetas desgastadas y los pantalones de aventurero para sustituirlos por prendas más acordes a mi imagen actual. Guayaberas y pantalones mil rayas.